jueves, diciembre 09, 2021

El papa Francisco asegura que “los pecados de la carne” no son tan graves


El papa Francisco aseguró que los “pecados de la carne” no son tan graves; considera peor al odio y al orgullo.


El papa Francisco habló sobre los “pecados de la carne” al referirse a la controversia del arzobispo de París Michel Aupetit, quien renunció a la diócesis por haber tenido una relación sentimental con una secretaria.


Los “pecados de la carne” son aquellos que “corrompen” el cuerpo, como el sexo y la hechicería.


Para el papa Francisco es peor el odio y el orgullo, que los llamados “pecados de la carne”.


Durante un viaje en avión el lunes 6 de diciembre el papa Francisco se refirió a la polémica que provocó la renuncia del exarzobispo de París Michel Aupetit.


“Fue una falta contra el sexto mandamiento,pero no total, una de pequeñas caricias, masaje dado a su secretaria, esa es la acusación”.


El exarzobispo de París Michel Aupetit, de 70 años, está acusado de mantener una relación con una secretaria, tema sobre el que comentó el papa Francisco.


El papa Francisco defendió a Michel Aupetit al decir que su renuncia no era por el “pecado”, sino por el “chisme” que se armó del caso.


Todas las personas son pecadoras, “él fue condenado pero ¿por quién? Por la opinión pública, por el chisme”, agregó el papa Francisco.


El exarzobispo de París Michel Aupetit, que está sujeto a la regla del celibato (no tener relaciones sentimentales) de la iglesia católica, ha negado la relación íntima, pero reconoció que su comportamiento pudo ser ambiguo.


El tema de los pecados en la iglesia católica ha ido cambiando con el tiempo, señala el ensayo “Los pecados de la carne en las polémicas sobre el Nuevo Mundo”, de Marialba Pastor de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM.


Pastor define que los pecados son los actos, declaraciones o deseos humanos que ofenden a Dios y contrariaban a la ley eterna y la razón.


Sobre lo pecados de la carne, dice la autora, estos son aquellos que corresponden a la carnalidad o la animosidad. De acuerdo a la religión católica conducen a la inmoralidad, impureza y al desenfreno.


Fuente: SDP