miércoles, agosto 25, 2021

Por los que se han adelantado en el camino…


Por: Lizeth López Velarde Ramírez


La muerte para muchos es algo muy difícil de entender, de asimilar, y en los últimos dos años nos ha golpeado con una fuerza cruel y despiadada; son muchas las familias que hoy viven un luto, que transitan por el duelo tan difícil de entender para quienes no lo han vivido, hoy muchas familias tiene su corazón roto, algunas no sólo por un ser querido que se fue, sino por varios. Muchos por esta terrible pandemia que nos ha dejado tanto dolor, otros por daños colaterales de la misma u otras razones, pero el dolor, ese es el mismo. La pérdida, es irreparable.


De un momento a otros los perfiles de las redes sociales, se llenaron de esquelas, moños negros, de luto. No estábamos preparados, nos ha sacudido súbitamente y mostrado una nueva realidad.


“Los tiempos de Dios son perfectos”, “Por algo pasan las cosas”, “Están en un mejor lugar”, “Era su tiempo”, “Dios los quería a su lado”, “Cumplió su misión en la tierra”, son palabras que se escuchan de las personas cercanas, palabras de cariño que buscan dar consuelo, llenas de amor para que el sufre, pero que en muchas de las ocasiones representan pequeños clavos en el corazón, porque para quien ha perdido un ser amado, muchas veces esas palabras no tienen sentido, no en ese momento de dolor, de frustración, negación y desesperanza. La resignación se convierte en lo más anhelado, que el corazón tenga paz, que logre entender por qué ella o él ya no están, por qué nos dejaron, por qué nos abandonaron.


Pero cada proceso es distinto, para cada persona el duelo es personal y lo más importante es respetarlo, lo más importante es un “te quiero, aquí estoy para ti”.


Según una tanatóloga, hay cuatro cosas que puedes hacer cuando un ser querido está pasando por un duelo: decirle cuánto le quieres, abrazarle, aligerar su carga facilitándole cosas que tenga que hacer, respetar en todo momento lo que siente y lo que quiere, respetar su proceso.


Los que se han adelantado en el camino están siempre, sólo hay que poner atención, en la canción que le gustaba cuando prendes la radio, en ese extraño rayo de sol que de pronto aparece, o la figura en las nubes que nos llama la atención, en el colibrí que visita tu casa, pero sobre todo, en los recuerdos de todas las cosas que compartieron y sus enseñanzas.


Hoy sólo quiero enviar un abrazo fuerte, fuerte, a todos por los que están pasando por alguna pérdida, y desearles que pronto llegue la resignación; desear que a esas familias pronto regrese la alegría, y recordemos a los que se nos fueron con una sonrisa y no con lágrimas. Pero eso, sólo el tiempo nos lo regalará, porque escribirlo se ve fácil, transitarlo es otra cosa. Y lo escribe una persona que perdió a su madre y justo cuatro semanas después a su padre, y que aún no entiende el por qué, pero que sí entiende hoy ese dolor por el que miles de familias en nuestro país están pasando y desea de todo corazón que a todos nos llegue el consuelo si aún no lo tenemos, para entonces vivir intensamente en homenaje a esos seres queridos que hoy ya no están. Hoy más que nunca aprendamos a valorar la vida, por ellas, por ellos.


Hoy quiero dedicar este texto a todas y todos los que se nos han ido, a los que nos han dejado una herida en el corazón pero que también dejaron un gran alimento a nuestra alma, a los que nos faltó darles un último abrazo, un último te quiero, un último adiós.


En memoria de:


Beatriz Adriana Carranza Pacheco

Raymundo Enríquez Meraz

Martín Palafox Vázquez

Mike Díaz García

Óscar Porter Castell

Bertha Ramírez Palos

Edmundo López Velarde Fernández


Y de todos los que han partido, con la esperanza de algún día, volvernos a encontrar ❤️